miércoles, 25 de noviembre de 2009

Luz para nuestras vidas

Me siento para escribirte y todo lo tenia para decirte desaparece,
negro es lo que mis ojos ven, negra total fue la ausencia a mis
preguntas cuando no te sentí vivir.Busco una imagen para verte, miro
para atrás y ya no estas, solo levantando la cabeza y veo a tu mama,
veo tal cual imagine que serías.
Sos esa luz que soñamos, que buscamos cuando decidimos darte vida, que
lloramos y sentimos ante tu ausencia, sos la luz que alumbrara
nuestras vidas.

Papa

Carta para Isabella

Es difícil pensarte y no tenerte... Extrañarte y desear abrazarte cuando solo existías en mi.... o en nosotros.
Te buscamos tanto que todavía no acepto que no estés, no puedo resignarme a esta triste realidad de estar en este mundo terrenal sin vos.
Desde que conocí a tu papa, soñamos con vos. Ahora que hago memoria.. casi todos te soñamos durante tu vida en mi panza (y cuando digo soñamos, lo digo literalmente!!). Todos esperamos con ansias cada ecografía, cada patada, cada sensación. Pero principalmente nosotros te imaginamos y deseamos tanto que no había felicidad que se pudiera comparar. Crecías y a medida que lo hacías, el amor se hacia mas intenso y las esperanzas mas reales.
Llenabas mi vida de una manera indescriptible, me generabas ternura, te hablaba y te movías, nos comunicábamos... Y a pesar de que existías en mi, siempre fuimos dos. Yo les decía a mis amigas que vos eras fruto de la semillita buena que había plantado tu papa..(el es un santo) y la gente reconocía que yo desde que te concebí había cambiado. " te noto mas tranquila, llena de paz.." solían decir los que me conocen sin conocerme realmente, porque aquellos que realmente me conocen saben que soy pura cáscara. Y yo te mostraba orgullosa y dejaba que todos te tocaran en mi panza...
No tuve la dicha de escucharte llorar, me contento con haberte sentido casi hasta que nacieras. Te tuve en mis brazos solo un momento, que fue un instante y a la vez una eternidad. Lo conservo en mi corazón como si fueran 1000 años y muchas experiencias. Hubiera querido otro destino para nosotras... lo sigo queriendo..Daria cualquier cosa por tenerte a mi lado pero se también que eso no es posible, que aceptar es el primer paso de este camino que nos toca transitar.
Todavía no se porque te fuiste tan rápido de este mundo. Prometo buscar todas las respuestas posibles hasta encontrar alguna que me convenza, para poder seguir viviendo y encontrar algo de paz en mi interior para seguir soñándote y estar juntas, dondequiera que estés.
Te amo, Mama

martes, 24 de noviembre de 2009

Carta para aquellos que no sufrieron la perdida de este hijo tan esperado... Tias, Abuelos, Amigos...

Los padres que ven partir a su hijo de solo unas horas, días o pocos meses de vida, y aún aquellos que vieron nacer a su hijito ya muerto en el vientre de la madre, muchas veces viven su dolor en soledad.

Luego de trascurridos los primeros días después de la partida, familiares y amigos van espaciando sus visitas y finalmente la pareja queda sola. Y esto se cumple aún antes que en los duelos que involucran niños de más edad o adolescentes. La idea general es que si no llegaron a conocerlo, a convivir con él o ella, si lo tuvieron tan poco tiempo, seguramente pronto se consolarán, tendrán otros niños, son tan jóvenes..." Estas ideas se basan en un desconocimiento de la situación real que viven un padre y una madre que han perdido su bebe. Ideas que hacen que la mayoría de las personas los contemplen incrédulos cuando luego de trascurridos años, estos mismos padres dejan escapar lágrimas ante la sola mención de su nombre. Verán a madres que después de la partida prematura continúan usando ropa de embarazadas como una forma de negar esa realidad tan dolorosa y prolongar la ilusión del pasado. Y serán testigos de padres que se sientan horas frente a la tumba de su hijito preguntándose "cómo hubiera sido de haber vivido". O si hubo algo que la madre hizo mal por lo que el bebé murió tan pronto. Y las respuestas parecen no llegar.

Estos padres se preguntan una y otra vez: ¿Para qué vino al mundo si se nos iba a ir tan pronto?, ¿Por qué Dios nos permitió concebirlo si luego nos lo iba a arrebatar así?. Este dolor no comprendido por otros, tiene que ver con largos meses de "títulos espera". De planes y proyectos que incluían a ese ser que no conocían pero al que ya amaban. Planes y proyectos que se inventaron solo por él y para él. Tiene que ver con largos conciliábulos familiares para elegir un nombre, y con toda una vida soñada mientras ese ser crecía dentro del vientre de su madre. Los padres de estos niños logran expresar un vívido y tierno retrato de sus hijos y sus rostros se iluminan ante la oportunidad de hablar de ellos: "Él observaba todo con grandes ojos asombrados, como si quisiera abarcar el mundo en esa mirada, como si supiera que iba a partir..." "era un bebé tan especial, tenía una gran dulzura, siempre regalándonos sonrisas, siempre de buen humor..." "se comunicaba con nosotros a pesar de no hablar aún, con sus ojitos, sus sonrisas y sus llantos..." Y aún los padres que vieron nacer su hijito muerto, comentan con que vividez recordaban la forma en que se movía dentro de la madre: "me acariciaba o se sorprendía o me llamaba la atención cuando yo debía cambiar de posición porque se encontraba incómodo..." Si, hay recuerdos vívidos, dulces, intensos. Y hay muchas, muchísimas ilusiones truncas: proyecciones a un futuro que nunca llegará, no con ese ser. Hay un nombre que nunca será nombrado, hay una cuna vacía y un oso de felpa sin dueño. Y hay miedos. Miedo de no ser capaz de llevar a término un embarazo normal, de haber hecho algo mal que causara directa o indirectamente la muerte del niño. Y son tantas las veces en que las causas no se conocen con certeza, y son, en su mayoría ajenas a los padres. Estos sentimientos deben ser verbal izados, deben expresarse abiertamente para que no se conviertan en fantasma y llegue el esclarecimiento con el aporte o el enfoque positivo a través de aquellos que tienen la capacidad, amor y fortaleza para ayudarlos a discernir, a elaborar y superar esos miedos, esas culpas tan destructivas. Aquellos que pueden ver más allá del dolor, porque sobre estos sentimientos negativos no se puede comenzar a construir.

Elisabeth Kubler-Ross sintetiza su experiencia de décadas en el campo de la tenatología en unas simples, claras y hermosas palabras. Ella llama a los niños al mundo por un breve momento con una misión específica: la de transformadores espirituales de sus padres.

Viktor Frankl (padre de la logoterapia) dedicó una de sus obras a su hijito concebido solo cuatro meses antes de que su esposa fuera obligada a abortar en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial. Para Frankl, la breve vida de su hijo tenía un sentido muy importante, que trascendía la tragedia y el dolor, porque había sido concebido en el amor y era ese mismo amor el que le hacía decir en su libro "The Unheard Cry for Meaning" (El grito no escuchado por n sentido): "A Harry o Marion, un niño no nacido." El sentido de la breve existencia física de estos seres, quizá tenga que ver con ese nuevo sentimiento de dulzura y alegría interior que los padres experimentan al concebir esa vida: con esa expandida capacidad de amar que los padres descubren en su interior y que siempre estuvo allí pero que fue a través de sus hijos que la despertaron. Y esa incrementada capacidad afectiva no desaparece con la partida del hijo.

Es parte de nosotros y si ellos nos ayudaron a descubrir es en su homenaje que debemos cultivarla para dar, dar todo el amor de que somos capaces, y en nosotros reside el que, el paso de estos seres por el mundo, no importa cuan fugaz, no haya sido en vano. Que haya despertado en nosotros a seres más compasivos más fuertes, más solidarios, porque habremos aprendido, crecido, y madurado en el dolor, descubriendo, y para siempre, esa nueva e incondicional forma de amar.

Alicia Shneider de Berti - Gustavo Berti
"Renacer"-Río Cuarto- Año 1992.

Comenzando..

Probablemente te sientas sola, rodeado de gente, pero sola. Nada ni nadie puede llenar el vacío que dejo tu hijo al partir. Tenés que aprender a vivir de nuevo, renacer, subsistir. Se me ocurren mil palabras desgraciadas para definir esta acción, pero ninguna receta para lograrlo. Y a pesar de ello, dicen, que se sale adelante.
No podemos "saltar" o "esquivar" este momento, esta experiencia, este duelo. Tenemos que pasar por ello, llorar, patalear, gritar, odiar.... Que feo que se siente.. cuando hasta hace poco solo sentíamos felicidad.
Estoy en casa, todavía en camisón.. sin ánimos de sacármelo, de bañarme, de seguir.. la sola idea de salir a la calle me aterra, entro en pánico, siento miedo. La posibilidad de ver otras mamás, otros bebés, otras panzas me paraliza, me desgarra el corazón. Y seguramente te preguntaste mil veces porque?, justo a vos? y a los demás? y buscaste estadísticas, respuestas, casos similares.. para no sentirte tan sola.. Y acá me encuentro escribiendo lo mismo que sintieron otros papas, otras mamas.. no estamos solas... hay mucha gente que paso por lo mismo que nosotros. Si es cierto que la soledad de no tener a nuestros hijos, esa soledad, si no se repara.. esa te acompaña de por vida. A mi me parece que puede ser útil los grupos de autoayuda específicos como Renacer. Pero no esperes soluciones mágicas, porque no las hay. El duelo duele, lleva tiempo, espacio, esfuerzo. No tenemos una "guia"de subsistencia y capaz encuentres libros que detallan las etapas que conlleva un duelo... pero leerlo no minimiza el dolor. Supongo que con el tiempo disminuye.. Yo sigo sintiendo una punzada en el pecho, dificultad para respirar... sobre todo cuando estoy por la calle... y eso hace que me aísle, que me quede en casa, que no quiera ver gente, ni hablar, ni conectarme. Tomo pastillas para dormir porque de otro modo no tengo paz. Sueño que te pierdo una y otra vez, como si me estuviera castigando... y si.. eso se llama culpa (es un estadio del duelo).
Yo se que no tengo culpa de nada... pero es inevitable... entonces cada vez me acuesto mas tarde.. me desvelo.. logro conciliar el sueño pero tarde... y al otro día siento que mi día es mas corto... porque empieza tipo 12....
Tomate tu tiempo.. para sentir, para llorar, para reconectarte con vos mismo... Si estas leyendo estas líneas, quiere decir que estas en el camino.. que las pocas fuerzas que tenés las usaste para "encontrarte" y seguir viviendo.
En renacer dicen que todos somos "espejos" del otro.. y quiere decir que a medida que nos vamos escuchando y conociendo, reconocemos en los otros nuestra propia vivencia. Quizás con algunos mas que con otros.. pero siempre hay sentimientos en común... buenos y malos. No esta mal sentirlos... pero aferrate a los buenos...
Yo hoy te propongo que compartamos nuestras experiencias, permitime ser tu espejo, para no sentirnos tan solos.. y empezar a acompañarnos...

domingo, 22 de noviembre de 2009

Hoy...

Descubrí que desde que llegaste a mi vida, fui feliz.
Que entonces no se necesitaban cosas materiales para lograrlo.
Que para concebirte finalmente solo necesitaba amar, desear con el alma.
Que todo lo que nos propongamos en la vida podemos lograrlo desde el amor,
Que a veces la vida nos arrebata lo que mas amamos pero nos “acerca” a otros amores,
Que sin esos amores es imposible transitar este camino,
Que el sufrimiento me conecta con lo mas íntimo de mi ser,
Que el duelo me desafía día a día, y no pienso perder.
Que hay cosas que dependen de mi, pero hay muchas otras (que desconocía) que no.
Que solo puedo actuar con aquellas que están a mi alcance y las que no, debo dejarlas ir.
Que aunque no creo en Dios, me ayuda pensar que existe,para mantener viva la esperanza de encontrarte.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Charla de Bergman

Queremos compartir con ustedes la conferencia que dio el Rabino Bergman en el aniversario de Renacer. Leanla cuando tengan tiempo, ya que es larga...y abran sus corazones para poder escuchar con el alma.
http://www.renacerbuenosaires.org.ar/charla_bergman.htm

viernes, 6 de noviembre de 2009

Renacer, nuestra experiencia en el grupo

Cuando caímos en el abismo de la realidad, cuando nos enteramos que Isabella ya no respiraba en mi interior y pasamos el doloroso proceso de pérdida, lo primero que pensamos los dos fué: como íbamos a salir de ese pozo?. Nos recomendaron asistir a un grupo, Renacer. Ahí estuvimos casi antes de que pudiera caminar, la necesidad de encontrarle un sentido a la desgracia era tan grande que el dolor físico pasó a segundo plano.
Me encontré con gente muy distinta a nosotros, pero algo nos unía y era el dolor de haber perdido un hijo.
Gracias a ellos, hoy podemos decir que no estamos solos, que los distintos síntomas que nos aquejaban eran compartidos, que entre charlas y lágrimas encontramos espacio para hablar de nuestros hijos, de lo que pudimos o no hacer o decir. Y tímidamente después de varios encuentros nos sentimos parte de una gran familia. El sentimiento que nos unía no era solo el dolor, sino el deseo de salir adelante a pesar de la agonía que compartíamos.
En cada relato nos sentimos reflejados, integrantes de un mundo al que pocas personas llegan a pertenecer. Dentro de la tragedia, nos reencontramos como seres humanos dolientes ,pero llenos de amor. Y la idea de ir cada martes ya no pasaba por obligación sino por el deseo de ayudar, de escucharnos, de compartir. Porque nadie que no haya pasado por esta vivencia puede entender o suponer el infierno al que uno se enfrenta cuando acepta la realidad:Nuestro hijo ya no está.
Pero no estamos solos, estamos rodeados de gente que nos entiende, que asiente en silencio, que escucha empáticamente nuestras penas y que pone lo mejor de si para transmitir sentimientos de esperanza.
Se sobrevive, pero el dolor es menor cuando uno tiene un espacio de amor y ayuda incondicional.

International Babylost Mothers Day- INCREIBLE