jueves, 25 de febrero de 2010

Cuál es el verdadero milagro?

Hoy lo único que me queda claro es que la vida no es lo que yo quisiera que fuera. La verdad es que dista mucho de ser lo que soñé para Febrero. Yo, con todos mis planes hechos, la cuna diseñada, el cuarto terminado... aprendí de una manera terrible, que lo que pensamos que es un hecho es en cambio, cuando sucede, un milagro.
A veces las enseñanzas en la vida vienen disfrazadas de desgracias... y si... y que vamos a hacer? No hay nadie a quien reclamarle esta vida que nos tocó ni esta desgracia que se presentó. Capaz podemos encontrar un culpable físico y desquitarnos con el. Y bueno.. te digo, está bien, hacelo si justifica.
Pero lo que no hay que dejar de ver, es que detras del dolor esta enseñanza nos deja algo. Lo importante es que no la "camuflemos" con el devenir diario y las cosas cotidianas , sino que aprehendamos (asimilemos realmente algo) para que eso nos transforme.
Pensar que todo tiene un sentido por mas dolor que conlleve, nos exige analizar, elaborar, desvelar (quitar el velo) lo que se nos presenta de imprevisto. Y en este "trabajo" que se nos impone, está la riqueza de encontrar el sentido.
Creo que cada uno de nosotros puede ser un maestro de vida. Ni yo estoy diciendo cosas nuevas, ni en Argentina se descubrió que existían padres dolientes ni Victor Frankl fue el que encontró en la adversidad el sentido de la vida. La diferencia entre todos nosotros es como vivenciamos esto y la posibilidad que tenemos de darlo a conocer. De hecho, todos nosotros, los que seguimos leyendo este blog, y yo que escribo, lo hacemos porque nos deja algo!!
De repente, empezamos a valorar este "milagro" llamado vida, que como lo vivíamos como algo obvio, no lo pensábamos como algo increíble. Y es increíble... de la manera que sea, como podamos, con la adversidad que nos toque... SEGUIMOS VIVOS. Y ahí es donde el milagro se hace presente... cuando miramos la naturaleza, a nuestros hijos, nietos, cuando nos emocionamos, cuando nos sentimos identificados y hasta cuando sufrimos... ahí volvemos a sentir que este milagro de la vida es seguir viviendo.

lunes, 22 de febrero de 2010

Reflexiones

Despedirse no es la cuestión.. cuando uno ama no hay distancias. Quizás entender que la persona que amamos ya no esté sea la clave para comenzar a elaborar el duelo.
Vivir y morir son experiencias cotidianas. Mas allá de que no querramos incorporarlas a nuestro existir ni enfrentar los temores que ellas conllevan, existen.
En la medida en que podamos sincerarnos, sobretodo con nosotros mismos, nos sentiremos mas libres.
Que la muerte o la vida no nos tome por sorpresa. Vivamos el presente como si no exisitiera el mañana. Despertemos cada día sintiéndonos con dicha, felices que tenemos un día mas para abrazar a los que amamos, para hacer aquello que no nos animamos jamas, para sentirnos vivos y para luchar.
El misterio de la vida radica en no saber nunca cuando iniciaremos o culminaremos el camino. El mismo es tan fugaz,que lo que hagamos con el tiempo nos determinará como personas. Nos recordarán de acuerdo a lo que fuimos, hicimos o tuvimos. Y en este punto se presenta la libertad para tomar el camino que querramos, con la convicción de ser recordados de acuerdo a como elegimos vivir.

viernes, 19 de febrero de 2010

Que pasa con los hermanos?

Yo perdí mi única hija, pero a menudo veo con tristeza, papas sumidos en el dolor sin fuerzas para continuar. Y los hermanos del ser que partió, quedan como huérfanos. Los padres ausentes necesitan procesar el dolor, el sentimiento que los aplasta, los ahoga y es lógico. Pero en el caso que tengan mas hijos, no se olviden de ellos. Por mas dolor que tengan, piensen que los hermanos tienen un dolor por partida doble. Hacer el duelo por la persona que partió y por los padres que ya nunca serán los mismos. Aquellos padres que seguramente estaban cotidianamente en sus vidas actúan luego como ausentes. Con una presencia física pero no espiritual.

Nosotros somos responsables, en parte ,por ellos cuando decidimos tenerlos, aceptamos que estaríamos siempre, juramos amarlos por sobretodas las cosas, dimos vida. No nos olvidemos este decisión que tomamos tiempo atrás.

Y si aun así no podemos continuar, y el camino se hace difícil, pesado y carecemos de energía, compartamos con ellos el dolor,lloremos juntos, invitemoslos a las charlas de grupo, a ver un especialista, intentemos realizar actividades en donde podamos incluirlos. Se sienten solos. Muchos de estos hermanos que partieron, seguramente eran también sus amigos, sus confidentes, sus ídolos.Probablemente compartian mucho mas de lo que nosotros como padres podíamos llegar a compartir. No subestimemos su sufrimiento.

Siempre digo que cuando el dolor o la pena se comparte, se siente menor. No dejemos de compartir.
Parte de nosotros se fue cuando nuestro hijo murió, seguir perdiendo no es la salida.

Lágrimas

Desde que estoy en reposo aprecio más la vida y la naturaleza.Los sentidos se me agudizaron.Escucho el sonido que emiten los pájaros, contemplo el atardecer desde la ventana y me impregno del aroma de tu Jazmín y las lavandas que Santi plantó.
Me da un poco de tristeza que sea el día tan gris y la lluvia tan intensa. Después de haber comprobado que somos tantos padres los que vimos partir a nuestros hijos, las gotas de lluvia se me ocurren como lágrimas. De lo que hemos llorado, de lo que lloraremos y de lo que nos lloran.
Se que Isabella está feliz, pero en aquellos días en que mi alma esta gris y lluviosa como hoy, quizás en el cielo, también existan lágrimas.
Lágrimas por que nosotras, las mamás, no logramos encontrar consuelo y nuestros bebes allá arriba nos perciben.
Llorar puede expresar tanto que aunque la palabra sea la misma, simbólicamente es diferente según la ocasión.
Aquellas lágrimas de felicidad que lloré cuando me enteré que te esperábamos son las mismas que hoy expresan el dolor de no tenerte.
Sin embargo, hay días, en que las lágrimas son de emoción. Cuando recibo un mail, cuando me escriben en el blog, cuando la gente me dice que mis palabras ayudan a sanar corazones heridos y otros solitarios.
Todas y cada una de mis lágrimas son tuyas, para vos y por vos,
Te amo
Mamá

miércoles, 17 de febrero de 2010

Por que ahora?

A veces la vida nos pone en jaque justo en el momento en que estábamos por triunfar, que subíamos que llegaba lo mejor, lo esperábamos y de repente, sin aviso, perdemos.
Como si la vida se tratará de asignaciones que uno tiene que cumplir para irse en paz, o sentir que logró algo. Y de repente, cuando cosas graves suceden, nos damos cuenta que el pasado no solo no cuenta, sino que no era nada en comparación con el ahora. Que aquellos triunfos superficiales que llenaban nuestra vida diaria no eran mas que cosas insignificantes que distraian nuestra mente.
Ante la muerte, uno tiene la obligación de aceptarla, porque es lo único que no podemos cambiar y eso no solo nos enfrenta con la impotencia nunca antes experimentada sino también con esta sensación de aceptar humildemente mi destino, mi razón de ser, mi humanidad. Y que al fin de cuentas, en lo importante de la vida, casi no tenemos injerencia. Salvo la de vivirla. Y el modo en que decidamos vivirla siempre depende de nosotros.
Creo realmente que la pérdida ajena nos sacude por que nos enfrenta con nuestros propios miedos, nos preguntamos si realmente somos dueños de nuestra vida o si mañana podremos seguir vivos. Nos hace recapacitar un poco, nos pone en perspectiva, nos hace jerarquizar ciertos valores.
En cambio, cuando la pérdida es propia, como la de un hijo, la posibilidad de cambiar es casi diría, una obligación. Porque uno sale de ese shock inicial siendo ya distinto. Aceptándolo o no, queriendo cambiarlo o queriendo morir o no, es distinto. Ya nunca seremos los mismos. El lugar a la reflexión que tiene el que vivió nuestra pérdida , pero que es ajeno a ella, puede ser positivo en la medida en que el otro lo transforme en acción. Nosotros ,esa opción no la tenemos. Renacemos distintos, es como volver a nacer y vivir una nueva vida y mas allá de que suene contradictorio, esta es una nueva oportunidad. Vivamos la pérdida no solo como el dolor de ver partir a nuestro hijo, sino como una enseñanza que nos deja al partir,con la posibilidad de elegir un camino mas enriquecedor y espiritual del que veníamos viviendo.

La dicha y el dolor viven en la misma casa

La dicha y el dolor viven en la misma casa. Ninguna debiera negar la otra. Tan Neng



Luego de sobrevivir a la muerte de un hijo, al dolor intenso que nos acompaña diariamente, a extrañar y no poder cambiar el irremediable hecho que no queremos aceptar, nos damos cuenta casi sin querer, que estamos aceptando. Que la vida siguió su curso, la gente a nuestro alrededor avanzó y nosotros empezamos a elaborar el duelo. Durante mucho tiempo el dolor y la pena nos acompañarán, nos harán de sombra en cada paso, teñirán cada momento de nuestra existencia hasta que decidamos que no solo ellos son compañeros en una despedida.

Luego de un tiempo, que es propio y personal, cada uno retoma su vida, con mucho esfuerzo ,de repente descubrimos infinidad de momentos de dolor y tristeza y capaz tenemos la suerte de que se filtre algo de dicha. Dejémosla entrar. Permitamonos estar bien al menos por instantes, que nos oxigene el cuerpo, y nos recargue de fuerza. No pensemos que pensarán los demás, pensemos que nos pasará a nosotros con esa dicha.. como ayudará a sanar ese corazón destrozado.

Siempre digo que el dolor no es proporcional al amor que uno siente por ese hijo. No se puede medir cuanto amamos o vivenciamos o compartimos. La calidad no se mide por peso. Solo nosotros sabemos que sentimos y solo nosotros como queremos vivir este lazo con la persona que se fué. Imaginemos que hubiese sido a la inversa, y nos hubiéramos ido nosotros. que querríamos que sintiera el otro? pena, tristeza, rencor? Trabajemos este punto, creo que nos ayudará a entender que la culpa por ser felices no tiene lugar en los duelos. Si somos creyentes, sabemos entonces que nuestro hijo está en otro lugar,quizá no físico y que seguro esta bien porque esta con Dios. Entonces, dejemos el egoísmo de lado y hagamos tributo a ese hijo a través de la alegría

International Babylost Mothers Day- INCREIBLE